La vida está llena de instantes y momentos que por no “darnos cuenta” pasan y ya no vuelven jamás. Hay desde luego que estar pendientes a esos aparentes pequeños sucesos cotidianos, para ser capaces de percibir la cantidad de “señales” que “alguien” que siempre desea lo mejor para ti, que te AMA, pone a tu alcance, o más bien al alcance de aquellos que desarrollan esa forma especial de estar atentos a las mismas. El relato a continuación es real, contado tal como sucedió a su protagonista, saquen sus propias conclusiones:
“Siempre he tenido la intuición de que las cosas más nimias no ocurren por fruto del azar o la casualidad. Durante bastante tiempo tuve la certeza de que en aquella esquina populosa, la magia o lo divino caminaba por la acera mientras oía de fondo a Status Quo. Buscábamos un lugar para tomar algo, todo ocurrió muy rápido. Al doblar la esquina la muñeca derecha de mi amiga fue sujetada cariñosamente por una mujer madura, la cual, mirándola a los ojos, le dijo que le diese algo de dinero y que con ello, ella también sería ayudada. Mi amiga vaciaba sus bolsillos, me miraba fascinada, y, comprendí demasiado tarde, que algo “especial” estaba sucediendo, a la vez que la señora desaparecía entre varios autobuses.
Comimos unos bocadillos pagados por mí, ella se quedó sin efectivo, tras lo que, con su tarjeta bancaria, se hacía de nuevos fondos. Justo al abandonar el cajero, escuchamos como nos siseaban a nuestra espalda, era la dueña de un carrito de compra con su pequeño al lado, que nos advertía que la cartera de mi amiga se había quedado olvidada. (¿). Unos diez minutos después, cogiendo el coche en la 3ª planta del aparcamiento, sonaba su teléfono. Ella, quieta, inmóvil, lloraba mientras escuchaba lo que acontecía al otro lado de la llamada. Llegué a asustarme y le pedí que me contase. Me dijo que su llanto era de FELICIDAD y ALEGRÍA, su prima, contra todo pronóstico, había parido sin que hubiese ninguna complicación para ella, y desde luego tampoco para la recién nacida, algo que sorprendió mucho al equipo médico de la clínica madrileña, hablaban de que era un milagro, que todo hubiese sucedido de esa forma”. (¿).















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