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Bernadette Soubirous

Lun, Nov 9, 2009

Colaboradores, Manuel Moya

Bernadette Soubirous

Nacida un 7 de enero de 1844 en Lourdes, Francia. Hija de una muy humilde familia y además asolada por una muy delicada salud, padeciendo cólera y asma. Una niña que a sus recién cumplidos 14 años, un día que iba al bosque a por leña en compañía de dos amigas, al no cruzar un pequeño río por miedo y quedar sola, tiene la visión de una mujer que viste de blanco, que en principio le pide que siga acudiendo a ese lugar una serie de veces más. Esa primera visión se producía el 11 de febrero de 1858, a la misma la seguirían diecisiete más, siendo la última el 16 de julio de ese año. El sitio, el interior de una gruta, del lugar denominado en la actualidad como Massiebelle. En una de esas apariciones “aquello” dice a Bernadette que es La Inmaculada Concepción. El 15 de abril de 1879 fallecía, a causa de las enfermedades que tanto la asolaron, Bernadette, en el Hospicio de Nevers, lugar de religiosas donde pasó sus últimos años, a la temprana edad de 35 años.

El lugar de las apariciones, es hoy lugar de culto y visita para millones de fieles y peregrinos, de gente que da testimonio de los grandes milagros que la Gran Madre ha propiciado allí, convirtiendo a Lourdes en un lugar en el que han proliferado hoteles, comercios, y que es conocido a nivel mundial como lugar donde inclusive la Iglesia Católica ha reconocido tanto las apariciones, como muchos de los milagros allí acaecidos. El agua que allí puede obtenerse tiene el adjetivo de “milagrosa”, y los testimonios, muchos de ellos, están a disposición de quien quiera información de primera mano para ser cotejados.

“Un día me levanto atendiendo a “algo” que me lleva a releer un libro, trataba de La Gran Madre, en su interior hace numerosas referencias a Bernadette y su historia. Una semana después ese “algo” hace que preste atención a un reportaje en televisión, viajes a Lourdes, al lugar de las apariciones de la niña. Ese “algo” me recuerda la coincidencia del mismo con el libro releído. Hoy escribo este artículo, y, pienso en Bernadette, en La Gran Madre, en “EL ROSTRO FEMENINO DE DIOS”.

“No viviré un instante de mi vida sin AMAR” (Bernadette).

Escrito por:

ana - ha escrito 2385 post en La Voz de Utrera.


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