El día 8 de diciembre del año 2002, el Cardenal Arzobispo Carlos Amigo Vallejo, inauguró y bendijo el monumento en honor a Santa Ángela en Utrera.
Ángela Guerrero González, Sor Ángela de la Cruz, Madre de los pobres, nació en el año 1846 un 30 de enero en Sevilla, de una familia sencilla, sus padres tuvieron 14 hijos, pero sólo seis llegaron a mayores ya que en aquella época la mortalidad infantil era persistente.
Sus padres eran cocineros del Convento de los Padres Teatinos de Sevilla. Su padre murió pronto, sin embargo, la madre llegó a ver la gran obra de su hija y las Hermanitas de la Cruz la llamaran con el dulce nombre de “la abuelita” y quedaran admiradas de las muchas virtudes que florecían en el jardín de su alma, virtud que heredó su hija Ángela. De pequeña , un día desapareció y todos andaban preocupados porque no sabía dónde estaba, menos su madre que pronto adivinó que su hija estaría en la iglesia y efectivamente, allí estaba rezando y recorriendo altares.

Por escasos recursos económicos, Ángela no pudo aprender a leer y escribir ya que se tuvo que poner a trabajar a la edad de 12 años para ayudar a su familia, pero cuando tenía la ocasión de asistir a clase ella acudía.
De 1862 a 1865 ya visitaba hogares pobres para rezar con ellos. En 1865 se cierne una oleada de cólera sobre Sevilla que azota alas familias pobres hacinadas en las casas de vecinos. Ángela ayudaba a hombres, mujeres y niños enfermos y ese mismo año hace conocer a su familia su voluntad de hacerse monja, con 19 años.
Quiso entrar en las Hermanas de la Caridad. Llegó a vestir el hábito, pero tuvo que salir del convento ya que enfermó, viendo que no podía ser monja en el Convento se dijo a si misma que quería ser monja del mundo y así fue, hizo los Votos religiosos y en 1871 promete vivir conforme a los consejos evangélicos: ya que le ha fallado ser monja en el convento, será monja fuera siguiendo los pasos de Jesús y a partir de ahí se le conoce con el nombre de Ángela de la Cruz.
Con el lema de “hay que hacerse pobre con los pobres”, en invierno de 1873 Ángela formula los votos perpetuos fuera del claustro y por el voto de obediencia queda unida al padre Torres aunque en su mente le asaltan ideas continuamente de formar la Compañía de la Cruz.
En el año 1875 comienza a trazar su proyecto que se verá colmado y con sus compañeras: Josefa de la Peña, Juana María Castro y Juana Magadán forman un convento organizando así su servicio de asistencia a los necesitados a los largo del día y de la noche. Entre duras penitencias y mortificaciones, fieles a la causa de los pobres, consiguen obtener en 1876 la admisión y bendición del Cardenal Spinola.
Todo el resto de su vida estaría marcado por el signo doliente de la Cruz, pero también por la felicidad de quien se siente “luz en el mundo mostrando una razón para vivir”. La Compañía va a crecer, y con ella el agradecimiento del pueblo sevillano y de todos los rincones de Andalucía a donde llega el espíritu de Sor Ángela.
El día 2 de marzo de 1932 la muerte le sorprendió con las manos llenas de amor, pero vacías de entregar a los demás su vida. Eran las tres menos veinte de la madrugada cuando abrió sus ojos, suspiró tres veces y nos dejó para siempre.
Para mi tiene algo especial, afortunadamente poseo un trozo de su hábito y un tarrito de aceite bendecido por ella, una persona, una mujer llena de bondad y generosidad.
Canonizada por el Santo Padre JUAN PABLO II en Madrid, el día 4 de Mayo de 2003.
El 5 de Noviembre de 1982 fue Beatificada en Sevilla por el papa Juan Pablo II.
Sab, Mar 13, 2010
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