Pero más allá de los beneficios nutricionales e inmunológicos, la lactancia materna contribuye a mejorar distintos aspectos emocionales y afectivos. Por una parte, a través de la hormona oxitocina, la lactancia materna contribuye a maximizar el comportamiento maternal femenino. Dicha hormona se transmite también al bebé a través de la leche materna, creando en él una sensación enorme de bienestar. Además la oxitocina ayuda a establecer una relación de apego entre la madre y el bebé.
Sin embargo, uno de los argumentos más utilizados para criticar la lactancia materna más allá del año es que ésta crea una relación de dependencia del bebé hacia su madre (desde un punto de vista negativo). Quienes dicen esto probablemente desconocen que los bebés humanos son dependientes por naturaleza, dado que somos una especie cuyas crías nacen inmaduras y necesitan del cuidado de al menos un adulto durante un periodo prolongado de tiempo. Y para lograr un adulto independiente, necesitamos pasar una larga fase de nuestras vidas como crías dependientes.
No obstante, el carácter dependiente o independiente de una persona no está ligado a la lactancia en sí, sino al tipo de vínculo que dicha persona haya establecido en su más tierna infancia con sus cuidadores más cercanos (mamá/papá). Cuando dicho vínculo es de tipo seguro, el niño sin duda será más independiente. Lo que sí está sobradamente demostrado, es que la lactancia materna ayuda a establecer vínculos madre-hijo más seguros. ¿Por qué? porque para el niño, el pecho de su madre es afecto, consuelo, seguridad y comunicación madre-hijo.
Por otra parte, diversos estudios científicos han observado que existe una relación entre la lactancia materna prolongada y un mejor desarrollo cognitivo, psicomotor y del lenguaje y mayor agudeza visual. Teniendo en cuenta que el desarrollo neuronal y psicomotor del niño continúa más allá de los 2 años de edad, dichos estudios concluyen que la lactancia materna después de los 2 años beneficia a este desarrollo.
Entonces, teniendo en cuenta todo lo anteriormente expuesto, ¿hasta cuándo es recomendable amamantar? Pues no hay un tope de edad, no hay una edad máxima recomendada. El momento del destete deben decidirlo únicamente el niño y la madre, se trata de decisiones personales. A nivel de profesionales sanitarios, la indicación general debería ser mantener la lactancia materna mientras madre e hijo quieran. Es importante tener en cuenta tanto las necesidades del niño, como las de la madre. Así, debemos asumir con naturalidad que un niño decida dejar de tomar el pecho por iniciativa propia, cuando se sienta preparado, pero también es necesario reconocer que es perfectamente legítimo que la madre inicie el destete cuando deje de disfrutar de su lactancia.
Sin embargo, en esta sociedad en la que los prejuicios culturales tienen tanto peso, es recomendable analizar las causas que llevan a una madre a ese deseo de destetar. En muchos casos, la falta de información o la información sesgada, pueden llevar a un destete temprano, cuando con el asesoramiento apropiado se podrían encontrar alternativas que contribuyan a satisfacer tanto las necesidades del niño, como las de la madre. Y es que si ninguna madre debe amamantar por obligación, tampoco debería plantearse el destete como única opción en casos en los que se podría recurrir a otras soluciones.
Por último, es necesario mencionar que la lactancia materna forma parte de la vida sexual de las mujeres. En este sentido, resulta esperanzador que cada vez seamos más las madres que redescubrimos el placer de la lactancia más allá de la edad socialmente aceptada. Cada vez somos más las madres que continuamos lactando a nuestros hijos, no sólo porque sea bueno para la salud de ambos, sino por puro placer.
Muchas mujeres poco o nada han visto sobre lactancia materna. Es por ello que la lactancia prolongada ha de hacerse visible, salir del armario, pues es la única manera de que otras madres lo vean y aprendan. Hacer que se visualice la lactancia prolongada es la mejor forma de lograr que sea vista como habitual y normal, porque realmente lo es.
¿Por qué amamantar?
Porque es un Derecho universal, de cada niño que nace, de las mujeres, de las familias y de los grupos humanos.
Porque siempre alimenta, la composición de la leche materna es viva y cambiante, se adapta en cada etapa a las necesidades del niño.
Porque es gratis, siempre está disponible, se ajusta a la demanda del niño, de todo niño o mamá, sin diferencia de clases, etnias o ideologías.
Porque es protección, le aporta inmunoglobulinas y el sistema inmunológico del niño no está maduro hasta los 6 años.
Porque es calma, consuelo ante el peligro o la adversidad, reconciliación tras la separación, refugio, vuelta a casa.
Porque detiene el tiempo, es paz, silencio, murmullo y arrullo.
Porque es presencia, es ser y estar.
Porque es alegría, sonrisa, complicidad, encuentro, vida…..es un momento de intimidad y complicidad entre la madre y su hijo
Porque edifica los cimientos de una vida empática, confiada, cooperativa, satisfactoria en el encuentro con el otro.
Porque es sexualidad, primaria, básica, sana y desprejuiciada, que sacia para siempre el cuerpo y el alma.
Porque implica respetar los ritmos de los niños, su autorregulación y su capacidad de independizarse cuando estén preparados.
Asociación Cuídame Utrera
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Lun, May 20, 2013
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